domingo, 29 de noviembre de 2015

Esas lágrimas

Esas lágrimas
están allí...
corriendo

entrégales su espacio
tu espacio

si las niegas
te niegas a ti

ellas tienen una razón
un motivo de existir

son parte de ti
y parte de otros

porque nosotros sufrimos
y nadie está ausente de ello

Me hallaba escribiendo palabras sueltas para un blog, con la intención de entregar algo de lo que he ido aprendiendo de la vida... Y es que me gusta aprender de la vida, siento que son tantas las cosas que me puede entregar, y tanto lo que yo puedo entregar también.

Y allí están... mis lágrimas corriendo. Siento tanta tristeza.
La historia se repite... una y otra vez. Con otras personas, con otras situaciones, la misma narrativa. Las mismas creencias de pequeña, que sigo defendiendo... porque son lo único que conozco. ¿Cómo sería?

Creo que en este mundo, el sufrimiento creado por tratar de no sufrir, es inmenso. Y así pasa también con las emociones... cómo tratamos de negar la tristeza para alcanzar la felicidad, y cómo eso mismo produce infelicidad.

Podemos llegar a ciertos extremos por la sola razón de evitar cierta situación.
Esto nos hace sufrir. Tanto el camino recorrido con esta actitud, como lo que se alcanza con ella.

Aquella niña sufrió mucho, se sintió no querida, abandonada y rechazada.
Eso es cierto.

¿Qué puedo hacer ahora?
¿Cómo sería? ¿Cómo se sentiría estar feliz?

Sufrí al tratar de imaginármelo. Desde muy pequeña, mi vida ha estado llena de sufrimiento.

¿Cómo sería?


domingo, 22 de noviembre de 2015

El pasado se puede arreglar estando en el presente



Aún recuerdo las palabras de Phu Nghiem cuando estuvo conversando conmigo. Y cómo no, no podría olvidar cuando subimos el cerro para luego contemplar la belleza de la naturaleza y meditar. Agradezco mucho la venida de los monjes de Plum Village a Chile, y agradezco haber tenido la oportunidad de ser parte del equipo colaborador.
Ahora entiendo que he estado parcelando la práctica de la meditación, creyendo que es como en partes, aún sabiendo que no es así, pasé de tener el conocimiento, a tener el insight, y es algo que me alegra y libera mucho la verdad.

Fui a hacer Tonglen, que es una práctica de meditación que implica hacer algo inverso a lo que solemos hacer comúnmente, se trata pues, de inhalar el dolor, el sufrimiento y la oscuridad, y exhalar alivio, cualidades de calidez y luminosidad. Es una práctica muy bella la verdad.
El punto es que conversé con la instructora que nos hizo realizar esta practica y le hablé sobre un dolor profundo que he llevado este tiempo, y que he pensado que solamente me podría liberar de ello realizando una meditación que fuera larga y dictada por alguien que realmente me diera esa confianza para poder hacerlo. Ha sido bastante el tiempo en que he buscado y buscado, llegado a estar a punto de superar mi sufrimiento a través de la meditación, y siempre terminando con la frustración del toque de la campana... nunca pude realizar aquello que tanto deseaba y que sabía que podría pasarme a través de la meditación.
Entonces... me habló la instructora y sus palabras me han quedado grabadas: poco a poco.... y no sola, acompañada.
Y es que ahora lo he entendido, es algo que solo podré ir superando -y cuidando- de a poco.... es algo que quizás demore, pero lo importante es que vaya con calma, y practicando la compasión hacia mi misma.

Espero que a través de la práctica pueda ir arreglando el pasado estando en el presente, como me decía Phu Nghiem. Aún creo que todo es un caos y que es todo irreversible. Solo espero poder liberarme de todos estos miedos, y confiar, confiar en lo único que tengo, el presente.






sábado, 14 de noviembre de 2015

y eso eran.... pensamientos



Los pensamientos son pensamientos.

Creo que esa ha sido una de las mayores comprensiones que he podido alcanzar. Podría pasar toda mi vida confundiendo los pensamientos con la realidad. Los pensamientos son. Las cosas son.

La próxima semana tengo 4 pruebas, y nunca en mi vida me había sentido más tranquila estando en una situación así de estresante.

Si mi identidad está en el sufrimiento, todo lo interpreto como sufrimiento.

Puedo ver a esa niña pequeña sufriendo mucho, tratando de escapar de esa situación horrorosa que estaba viviendo, y tratando de ser un algo rígido que pudiera no ser corrompido por tanta crueldad, cerrando así su corazón a todo aquello que pudiera liberarla de su sufrimiento.

Ahora puedo ver... claramente.

Aquella niña... ya puede abrir su corazón, ya está a salvo y no hay nadie que tenga que castigarle. Me prometo a mi misma no repetir conmigo lo que me hicieron en mi infancia. Abandonar ese lugar seguro y conocido en donde se marcó mi identidad, y abrirme a lo nuevo que pueda ayudar a liberarme de tanto sufrimiento.

Esto ha requerido mucha valentía, es casi como saltar al vacío. Simplemente no sabes con qué te puedes encontrar. Pero ha sido la única forma en que he podido ir sanando mis heridas, y aprender a ser compasiva conmigo.













domingo, 1 de noviembre de 2015

El problema no es necesitar ayuda...





El problema no es necesitar ayuda... sino tratar de dejar de necesitarla.
Eso es lo que he ido aprendiendo poco a poco.

Aún recuerdo aquellos tiempos en que trataba de ser implacable, que nada me hiciera daño nunca más. Cada día más rígida, y, paradójicamente, más necesitada. Cada vez necesitaba más ayuda, cada vez necesitaba tan solo... un abrazo.

Aquella niña vulnerable se llenaba de rigideces porque no sabía cómo... no sabía cómo pedir ayuda.... cómo pedir tan solo... tan solo un abrazo.

Ahora puedo entenderte, puedo entender lo que pensabas. Lágrimas recorren mis mejillas. Mis ojos se abren a verte, verte completamente y sin juicios. Y es que... no pudiste ser de otra manera.

Pequeña, todo lo que hiciste estuvo bien, por el mero hecho, de que eso era todo lo posible para ti. Hiciste las cosas lo mejor que pudiste.

Algunas veces caíste en el engaño de que hacías cosas mal, de que te equivocabas... ese caer, en el eterno pensamiento del "debería".... "hubiese".... "por qué".... "y si fuera"

Culpabilizaciones, castigos y autoengaños, arrepentimientos... ¿De qué?

¿Sabes de qué te arrepientes?

De algo que fue hecho de cierta manera, y que... si hubiera sido hecho de otra manera, habría -de facto- sido hecho de otra manera.

¿Por qué te arrepientes?

¿Por qué sigues encogiendo tus hombros? Derramando lágrimas de un pasado que parece no tener sentido... que parece tener piezas sin encajar....

Sólo te puedo decir... que nada de eso hubiera sido hecho como fue, si no hubiera pasado como pasó.

No tiene sentido seguir dándole vueltas a ello, pero tampoco lo tiene el hecho de castigarte a ti misma si llegaras a hacer eso mismo.

Abre tu corazón a estas palabras, y por favor, que nunca se te olviden.

Estás aquí porque lo mereces: