Just to be human.
Creo que tendré la oportunidad de hacer otro curso este año, y esta vez se trata de trabajar la compasión, primero que todo hacia mi, y por añadidura, también con los demás.
Me acordé de mi psicóloga y lo que me dijo la sesión pasada.... "Ser humana"... qué me hace humana. Ya han pasado muchos años en que me he exigido hacer cosas sobre humanas.
Y ya es tiempo... ya han sido años de sufrimiento. Muchas personas nos hallamos atrapadas en la idea de cómo deberían ser las cosas. Y la verdad es que con ello, solo me he perdido del hecho de lo que las cosas realmente son.
Del hecho de que si alguien me daña, me duele. Si alguien me abraza, siento su cariño. Si necesito ayuda, la necesito. Si tengo miedo, ahora sé que puedo cuidarlo como algo que es parte de mi, y sufrir menos.
Miro en retrospectiva mi vida y puedo ver como me llené de murallas para protegerme, cómo es que no sabía que hacer con mis emociones fuertes y trataba de desligarme de ellas, cómo trataba de no necesitar ayuda, de no sentir ciertas emociones y no pasar por ciertos tipos de situaciones, y por sobre todo, tratar de dejar de ser humana.
Lo veo y sé que no pudo haber sido de otra manera, salir de la ignorancia es quizás una de las cosas más difíciles... abandonar los patrones antiguos con los que he llevado años es como desnudarse. Cuando hago algo como eso, siento que contacto con mi fragilidad, de la cual solía huir por el miedo que me provocaba.
Creo que de a poco podré ir contactando con las partes que más me dan miedo de mi, con aquellas que más me duelen, y descubrir la felicidad y comprensión que me pueden entregar.
Solo un poquito de apertura. Tan solo un poco de amor. Es todo lo que se necesita para poder descubrir que en aquellos nudos de sufrimiento que parecen esconder nada, contienen todo, incluida la felicidad.
El cambio de psicóloga me va a doler, me da miedo. Sufro con la universidad. Pero confío en mi capacidad de amar y entregarme a lo que sea que suceda, después de todo, ya lo he sufrido todo, tengo la oportunidad de abandonar el sufrimiento conocido que tengo, y abrirme, aunque sea con miedo, a escuchar ese frágil ritmo que aún en el misterio esconde la maravillosa oportunidad de vivir.
Porque ahora sé que las cosas cambian, que no puedo hacer mucho por retenerlas, que cada vez que las retengo se mueren en mis manos, y cada vez que las suelto puedo ver la belleza que tienen por entregarme.



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